Abuelo de 86 años pide que le enseñen a tejer gorritos para bebés prematuros de un hospital

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Abuelo aprendió a tejer a los 86 años para bebés prematuros. Ed Moseley, es un abuelo de ochenta y seis años de edad, que vive en Acworth, Georgia, piensa que jamás se es demasiado viejo para aprender cosas nuevas. De ahí que, cuando se enteró que su asilo iba a contribuir en hilar gorritos para bebés prematuros de un centro de salud, se esmeró en aprender a hilar para asistir.

Abuelo aprendió a tejer a los 86 años para bebés prematuros

Abuelo aprendió a tejer a los 86 años para bebés prematuros

El ingeniero de profesión le solicitó a su hija que le enseñara a hilar, y fue a una tienda a adquirir agujas, hilos y todo lo preciso que se requiere para poder elaborar los gorritos para los bebés prematuros. Desde ahí, todo fue hilar.

“Tenía instrucciones, ósea, puedo leer, y puedo seguir las instrucciones al pie de la letra. Hubo un tanto de prueba y fallo al comienzo, aunque ocasionalmente, aprendí”.

Abuelo aprendió a tejer a los 86 años para bebés prematuros

Cuando por último aprendió, Moseley se volvió irrefrenable. No solo tejió cincuenta y cinco gorros para bebés solo, sino su entusiasmo se volvió infeccioso. Otros asimismo comenzaron a hilar, incluyendo los encargados del asilo. Una de las personas que trabaja ahí tejió cien gorritos, y una estudiante local donó otros cien cuando se enteró del compromiso de Moseley.

Moseley, prosigue acumulando gorritos en su sillón hasta el momento en que ya no tenga espacio para uno más. Hace algunos días entregó trescientos gorritos al Centro de salud de la ciudad de Atlanta. Este recibe más bebés que cualquier otro centro de salud en los U.S.A., y tiene unos dos mil bebés en su unidad de cuidado intensivo neonatal, todos los años.

Linda Kelly, encargada de la clínica también afirmo que:

“Es magnífico percibir estos fantásticos regalos, muy frecuentemente nuestras familias no aguardan entrar a la unidad de cuidados intensivos, con lo que tener un regalo en su cama o bien que la enfermera les ponga su gorrito a sus bebés, hace que todo se vea menos como un hospital”.

“Es primordial para las familias tener que ver a sus bebés como un bebé y no como un paciente más del hospital, y estos gorritos son de gran ayuda”.

“Es verdaderamente agradable hacer un producto que sea preciso y tenga un objetivo. Es sorprendente meditar en cuántas vidas van a tocar sus gorritos, hay algo muy singular en adultos mayores dando a los bebés prematuros”, afirmó Joan Hobbs, director del asilo Dogwood Forest.

Moseley, es originario de Texas, es viudo, padre de 4 hijos, y abuelo de 8 nietos. Desde el instante en que su historia se volvió viral ha recibido muchos mensajes de gente que le agradece y le solicita que prosiga con su trabajo.

El centro de salud le ha pedido que considere un nuevo proyecto: hacer gorritos colorados para los recién nacidos con inconvenientes cardiacos.

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