El ejercicio rescató a este hombre de su inminente Muerte por adicciones

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Ejercicio lo rescata de las adicciones ante riesgo de morir. Tras treinta detenciones, cuarenta visitas a emergencias y veinte desintoxicaciones, Matt Childs convirtió su cuerpo y su vida a través del Fitness. Venció sus adicciones.

“Cometí el fallo de conseguir una licencia de cerveza. Él tomaba más de lo que vendía”, afirmó Melody Childs-Clark mientras que recuerda el instante en que su marido, Matt Childs, empezó a tomar y salirse fuera de control.

La pareja se conoció en el mes de agosto del dos mil dos, se cayeron bien, y después decidieron abrir un restaurant en el primer mes del verano de dos mil tres, puesto que los dos tenían experiencia en los restaurants -los progenitores de Childs, la señora Donna y el señor James Childs, habían tenido uno hace muchos años- y 8 meses Melody decidió conseguir la licencia de cerveza.

Matt Childs tomó su primera copa a los catorce años de edad. Conforme asevera, “me hizo sentir bien”, mas no fue hasta el momento en que tuvo acceso sin limitaciones a los licores de su restorán cuando las cosas empezaron a salirse de control. 5 años después el restaurant cerró y la bebida persistió.

Ejercicio lo rescata de las adicciones ante riesgo de morir

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A primera vista, jamás sabrías que Childs tuvo un serio problema con el alcohol. En verdad, en la actualidad, semeja que es de ese género de personas que jamás lo ha tocado. Mas si se le pregunta sobre su pasado reacciona de forma contundente: “30 detenciones en suma, cuarenta ó más visitas a emergencias, veinte desintoxicaciones, 3 viajes de rehabilitación, 2 visitas a la Unidad de Cuidados Intensivos, y he estado dos veces en la sala de Psicología”.

Por último, tras veinte años de apagones, iras, batallas, pensamientos suicidas y las falsas promesas de volverse limpio, tocó fondo. 3 días en un nuevo intento de desintoxicación, Childs no podían soportar más. Armado con todo el dinero que llevaba encima, Childs llamó a su madre pidiéndole 5 dólares estadounidenses -juró no era para cerveza-. Mas no podía dormir ni comer; esto era un círculo vicioso. Su madre esperanzadora entregó los 5 dólares estadounidenses y minutos después hizo lo que todos aguardaban.

“Compré 2 six de cerveza Natural Light y me los tomé todos en diez minutos”, recuerda Childs. “Me desmayé, y después apareció la policía.”

Él no recuerda de qué manera llegó al centro de salud. No obstante, Melody recuerda la noche de manera perfecta – fue testigo de estos capítulos con demasiada frecuencia-. “Lo blanco de sus ojos estaban vidriosos”, recuerda Melody con un tono triste en su voz. “Parecía poseído, y cuando la policía llegó afirmó lo mismo.”

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Cuando por último Childs volvió en sí, el titular de su conjunto de terapia contra la ira -al que asistió solo una vez- clavó su la vista en él. “¿Me recuerdas?”, Se rió burlonamente. Él una vez le afirmó Childs que lo vería en la primera página del periódico por asesinato, tras echarlo de su clase. En ese punto, Childs no le daba una razón para opinar lo opuesto.

“Nunca supe de qué forma manejar eso”, afirma Childs al rememorar el momento en que el comentario lo anegó de motivación. “Lo miré y le dije: ‘He estado por medio de esta mierda una y mil veces, mas cuando vuelva (de la desintoxicación) acá voy a estar. No miro cara atrás’”.

El diecisiete de diciembre de dos mil catorce, Childs fue mandado a Atlanta, GA, con lo que recuerda fue su “vigésima o bien algo así” desintoxicación. 6 días después su madre Donna estaba allá para recoger a su hijo. Esta vez, la rutina fue diferente.

“Eran las 3:30 de la tarde y le afirmé que me llevase a una reunión”. Childs de manera regular hacía gracietas de Alcohólicos Anónimos, mas en el transcurso de los próximos noventa días asistió a doscientos diecisiete asambleas, así sea por medio de AA, su iglesia o bien la terapia.

Su familia siempre y en todo momento había sido su apoyo, mas Childs no ignoraba al escepticismo de otras personas. Él, tras todo, pasó la mayoría de su vida en rehabilitación, con recaídas y retornando nuevamente. El sabía que solo precisaba probar algo diferente.

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“En esta última vuelta, debía admitir sencillamente de qué manera se sentía la gente, pues hice todo esto por medio de la bebida. Una vida de estar centrado en sí no cambia en toda la noche”, explica Childs, quien precisaba una salida positiva que lo ayudase a pasar todas y cada una de las horas en un día.

Si bien jamás estuvo pegado a cualquiera de los deportes en los que jugó, el trabajo y adiestramiento era todo cuanto sabía, además de esto por las actividades en el restorán -no tienes tiempo para recoger nuevas aficiones cuando se gasta la mayoría de tus años treinta limpiando-, de esta forma, se metió al gimnasio y sencillamente empezó.

En el momento en que puso su mirada en la transformación de sí, su personalidad obsesiva y adictiva entró en juego, mas esta vez para progresar. Childs se concentró en esto. Sus comidas eran espárragos, claras de huevo, atún, tilapia y pollo hervido. Eso comió todos y cada uno de los días a lo largo de un año. Temprano en la mañana y en ayunas las sesiones de cardio a las 7:00 am se transformaron en la regla, seguido por uno de sus peculiares adiestramientos -la mayor parte de los que son más de cuarenta sets y duran hasta 2 horas-.

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“He creado mi rehabilitación”, afirma Childs. “Me fui a trabajar, comí mi comida, fui al gimnasio, conecté todo con mis adiestramientos y después fui a mis reuniones”.

Y lo hizo. En nuestros días, Childs es un absoluto salvaje. Bajó de peso veinticinco kilogramos, al pasar de ciento siete a ochenta y dos kilogramos, perdiendo 8 pulgadas de su cintura. Su transformación a solas es digna en su esmero. Se halla en tan estupenda condición, que asiste al gimnasio todos y cada uno de los días. Sus “días libres” son apenas eso; del mismo modo lo hallarás corriendo y haciendo ejercicios de velocidad, golpeando un neumático con un martillo y saltando sobre una caja de treinta pulgadas, lateralmente, con una pierna.

Estadísticamente hablando, las posibilidades de recaída Childs ‘son noventa por ciento en el transcurso de los próximos 4 años, conforme el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo. Una recaída es una cosa que Childs ha experimentado una y otra vez, y la idea de deshacer los últimos trece meses con una cerveza es bastante preocupante, mas toma todo con calma. Una vida robada por la bebida sin saber quién era. Ahora está comenzando a localizar a esa persona, y le agrada.

“Antes, no sabía de qué manera quererme a mí ni a absolutamente nadie. Amo a mi familia más de lo que tengo; amo a mi esposa; amo a mis hijos; agradezco todo cuanto Dios me ha dado”, apunta Childs mientras que reconoce el hecho de que todo es posible, aun una recaída. Su contestación, no obstante, es bastante simple. “No puedo preocuparme por el mañana. Aún no está aquí”.

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Childs hizo lo que absolutamente nadie creyó que podía hacer; probó que los opositores no creían y probó hacer lo adecuado. Aún debe ver al instructor de manejo de ira, seguro que le haría tragarse sus palabras. Mas eso no es lo que trata de hacer Childs; no hay deseo de procurarlo, ni decirle en la faz “te lo afirmé.” Él solo desea enseñar a la gente el poder del cambio. Así sea a través de el apoyo de un joven en el gimnasio o bien yendo a las escuelas secundarias de todo el país y compartir su historia: ese es su objetivo final.

“Siento que mi razón es compartir mi historia y enseñar a la gente que pueden hacer cualquier cosa si quieren”, concluye Childs.

Acá te presentamos un vídeo donde puedes observar la transición de Childs:

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