Esta es la razón por la que muchos cubanos se están poniendo una perla en el pene

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Esta es la razón por la que muchos cubanos se están poniendo una perla en el pene. Meditar en Cuba en remitirse a la vela y alegría caribeña que caracteriza a los cubanos, no solo por sus talentos deportivos, médicos y artísticos, sino más bien asimismo en el desenfreno que viven su sexualidad.

En este país el sexo se vive alegremente. Los preservativos tienen un enorme valor para la gente que los puede adquirir en las farmacias o bien hasta en los peores bares.

Y si bien se halla prohibido, el porno se puede observar en los televisores de ciertos bares y en forma furtiva con total naturalidad. Es la Cuba donde por si fuera poco se valora extensamente la potencia sexual y la frecuencia con que se sostienen las relaciones íntimas.

Mas el sexo en la isla asimismo está lleno de opiniones hasta efectivamente fatuas, como la perla, una suerte de talismán de la sexualidad masculina.

Esta es la razón por la que muchos cubanos se están poniendo una perla en el pene

Esta es la razón por la que muchos cubanos se están poniendo una perla en el pene

Conforme a Arianna Villafañe, cubana y médica familiar y comunitaria en el Centro de salud Universitario de Móstoles, la llamada “perla” es una bola, en general de material plástico que, a través de una pequeña incisión, se introduce bajo la piel del pene. Tras unos días con el miembro vendado, la herida ya ha cicatrizado y la perla queda bajo la piel, como un bulto duro en el pene.

Esta operación se acostumbra a efectuar de forma casera, sin condiciones higiénicas convenientes. “El objetivo es acrecentar el desempeño sexual”, afirma.

Conforme la creencia cubana, las mujeres revientan de placer al sentir la perla. Si bien Almudena L., doctora familiar y de medicina comunitaria en exactamente el mismo centro de salud que Arianna, y terapeuta sexual, asevera que la eficiencia de la perla no tiene demasiado fundamento anatómico:

“Para que verdaderamente estimule el clítoris, debería ponerse muy en la base del pene, y no es el caso. Y, en lo que se refiere a estimulación del punto G, ahí llegas a la perfección con un dedo, mas, de entrada, es más difícil llegar de forma directa con el pene. Si bien no debemos olvidar que el erotismo se halla en el cerebro, y que quizá sea esa la tecla que pulsa la conocida perla, tan rodeada de fama y leyenda”.

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M., un cubano de treinta y cinco años de edad, había oído charlar de la perla desde pequeño, mas se halló con ella de veras cuando llegó al servicio militar.

“Cuando nos bañábamos o bien nos vestíamos vi que mi pinga -pene- era plana por arriba y la de ciertos tenía unos bultos redondos, con lo que les pregunté qué era eso, y me contaron sus propiedades. Y al par de semanas hice que me lo pusiesen. Me la puso el perlero del cuartel, mas la perla me la hice mismo”.

Siguiendo las indicaciones de sus compañeros, M. hurtó una ficha de un juego de dominó, lo partió en pedazos, eligió el que más le convenía por tamaño, y comenzó a pulirlo hasta el momento en que fue dándole la característica forma redondeada de la perla.

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“Piensa que debe estar muy pulimentada, de forma que la última una parte del proceso consiste en llevarla todo el día en la boca y chupetearla tal y como si fuera un caramelo, hacerla rodar por los dientes, hacer de todo a fin de que quede una bola suave. Yo esos días hice hasta los adiestramientos del servicio militar con la perlita en la boca. Teniendo ya todo listo, fui a mi compay perlero y le afirmé que estaba listo. Puse la pinga sobre la pesa, y , con la una parte de abajo de un cepillo bucal bien afilada, me tomó el pellejo de arribita y me hizo el corte. Ahí ves las estrellas, mas sabes que merecerá la pena, pues las jevitas (las chicas) se marchan a aloquecer. Después no te puedes ni lavar ni tomar la pinga en varios días, por el hecho de que además de esto el perlero te la venda a fin de que la raja cicatrice”.

Cuestionado sobre posibles infecciones y el peligro de perder su hombría en su intento por acrecentarla, responde que duele y es peligroso, mas que merece la pena.

“La perla estimula el clítoris como veinte veces más que si singas (mantienes relaciones íntimas) sin nada. En el servicio contaban de uno que se metió con una jevita (chavala) un tanto frágil y a ella le dio un infarto al corazón. Prácticamente la revienta del gusto. Si deseas enamorar a una viejita, te pones la perla, le das duro y la tienes. Es lo máximo”.

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La doctora Arianna Villafañe insiste en que el inconveniente son las consecuencias que puede tener la perla a nivel de salud.

A lo largo de sus años trabajando en el Centro de salud Provincial Saturnino Lora, en la ciudad de Santiago de Cuba, ya antes de venir a España, se vieron casos de tétanos, balanitis y noma debidos a la introducción de la perla.

“Yo, específicamente -cuenta Arianna- vi un caso de balanitis, por el que debimos expedir al chaval a que el cirujano le sacara la bola. Mas escuché casos en los que había que recortar un pedazo de pene pues ya estaba en gangrena”.

Los portadores de la perla o bien las perlas (hay casos en los que todo el pene está lleno de estos pequeños abultamientos artificiales) acostumbran a ser jóvenes que efectúan el servicio militar, presos o bien marinos. Diríase que de estos últimos viene la moda.

J. -una de España que vive en Cuba- mantuvo encuentros sexuales con un cubano de nombre N., portador orgulloso de la perla. “No recuerdo sentir nada singular con la perla. O bien quizá sí, no sé”, afirma.

N. le contó que se lo había hecho en el servicio militar sin anestesia ni nada, y que al comienzo era muy molesto, pues le estiraba la piel. Él lo vivía como un ritual de hombría, estaba muy orgulloso.

Esta es la razón por la que muchos cubanos se están poniendo una perla en el pene

La tradición popular afirma que fueron los marinos mercantes que llegaban a Cuba provenientes de Asia, quienes importaron las técnicas de modificación del órgano sexual que se efectuaban en los lugares por los que habían pasado en su recorrido. En verdad, los yakuza aun se hacen implantes subdérmicos en el pene. La tradición marca que de año en año de prisión de un yakuza equivale a una perla más que se introduce bajo la piel del pene.

Conforme el British Journal of Sexual Medicine, en ciertos lugares de Filipinas asimismo era tradición llevar bolas bajo la piel del pene. En China, aun, un cascabel, que amenizaba el polvo con su tintineo. Todo este batiburrillo, brotó la tradición tropical de perlarse el pene.

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