Playa, sol y hongos

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Playa, sol y hongos. La presencia de micosis en el organismo humano es bastante común, aunque el sistema inmunológico suele responder por motu propio. Las onicomicosis, la candidiasis y el hongo de playa son las afecciones más frecuentes, pero pueden controlarse con medicación. Para muchas personas, la presencia de un hongo puede ser factor de vergüenza e incomodidad. A pesar de ser un trastorno bastante cotidiano, aún existe mucha desinformación al respecto. Mientras algunas personas ignoran su existencia, otras, por el contrario, recurren a la automedicación para tratar las molestias, aun cuando existe el riesgo de que la presencia del hongo sea sólo una ilusión.

Playa, sol y hongos

La dermatóloga Susana Belluardo explica que las alteraciones producidas por un hongo se denominan micosis. De éstas, las más comunes son las micosis superficiales, que se instalan en el estrato córneo de la piel. Los hongos que las producen se dividen en dos grandes tipos: los dermatofitos y las levaduras; estos viven dentro del organismo, en el suelo o en los animales, y desencadenan diversas reacciones.

Uno de los tipos de micosis más frecuente es la onicomicosis, por hongos presentes en las uñas de los pies o las manos. Por lo general, se presentan más en los pies, afectando sobre todo el pulgar y el meñique; según Belluardo, no es común que invada el resto de los dedos o ambos pies, pero puede pasar. “Hay varios factores que atentan contra la salud de los pies, como la humedad generada por el sudor o por el calor de los zapatos muy cerrados; también puede deberse a traumatismos repetidos, o a infecciones de la piel que después pueden desplazarse hasta la uña”.

La experta explica que en el caso de las onicomicosis es imprescindible hacer un examen micológico, con el fin de identificar el hongo y descartar otras anormalidades que engrosan o cambian el color de la uña, y que no necesariamente implican la presencia de una micosis: “Pueden deberse a condiciones hereditarias o a desequilibrios metabólicos, por ejemplo. No se justifica empezar un tratamiento costoso, que dura meses, sin estar seguro de cuál es el cuadro exacto que presenta la uña”.

Aparición tras el bronceado

Pocas micosis son tan conocidas como el llamado “hongo de playa”, una levadura que produce la oficialmente denominada pitiriasis versicolor. Este es otro organismo que habita de manera natural en nuestro cuerpo, pero que también es susceptible a sufrir modificaciones y hacerse visible con manchas muy blancas. “No es cuestión de que la levadura reaccione de manera especial por el sol. De por sí, produce una pérdida o cambio del color del pigmento de la piel. Cuando la persona se expone al sol y se broncea, es cuando realmente se nota”, dice Belluardo.

La especialista indica que otra infección común producida por un hongo es la candidiasis. La cándida es otra levadura, cuya presencia es normal en el organismo. Usualmente habita en las mucosas y en el tracto digestivo superior, pero cuando bajan las defensas y se dan las condiciones necesarias de humedad y calor, puede ocupar cualquier parte del cuerpo, con especial predilección por el área bucal y genital. Es así como las mujeres que están bajo tratamiento con antibióticos, por ejemplo, pueden desarrollar un cuadro de candidiasis vaginal producto de la debilidad inmunológica.

Hay un detalle muy importante por aclarar: la gente cree que cualquier manchita, picazón o irregularidad que se tiene en la piel puede ser un hongo, y no siempre es así. Entonces las personas empiezan a tratarse con cremas y esas cosas, cuando en realidad es muy probable que no tengan nada, o que sea una alergia o alguna otra cosa que no tiene nada que ver con lo que significa una micosis. Con esto, lo que puede suceder es que empeore la irregularidad por emplear un tratamiento inadecuado. A veces la presencia de un hongo desencadena una reacción alérgica en otra parte del cuerpo, y la gente le aplica antimicóticos por creer que es un desplazamiento de la micosis.

Prevención y tratamiento de los hongos

La herramienta principal para diagnosticar con precisión la presencia de un hongo es el examen micológico; se toma una pequeña muestra a través de un raspado leve, que se tiñe y se ve en el microscopio. Belluardo señala que para evitar la adquisición de una micosis es necesario usar talcos diseñados para este fin, además de llevar ropa y zapatos ventilados y no andar descalzos en zonas de proliferación de hongos, como las piscinas y duchas públicas. En cuanto a los medicamentos para eliminarlos, existen no sólo los antimicóticos de uso externo, sino también los que se administran por vía oral y que deben tomarse sólo bajo prescripción médica. Ante una lesión cutánea sospechosa, lo mejor es acudir a un dermatólogo, que es la única persona facultada para identificar los hongos o diferenciarlos de otras lesiones. Belluardo revela que, en este sentido, las mujeres son más propensas a consultar que los hombres, ya que les preocupa más la parte estética.

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