Soluciones para los calambres

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Soluciones para los calambres. Los calambres son dolores repentinos y agudos que afectan el movimiento. La contracción violenta de las fibras del músculo es la causa principal de la rigidez que se experimenta. Existen tratamientos y cuidados que se pueden aplicar para aminorar los ataques repentinos, según las condiciones de la patología y las características del paciente.

Soluciones para los calambres

Distinguiendo los calambres

Los calambres son distensiones o desgarres musculares ocasionados por la falta de preparación de los músculos para el ejercicio, situación que conlleva a una disminución de la oxigenación. La fatiga muscular -por falta de entrenamiento- también influye en la aparición de los mismos. Los calambres, cuando se presentan, pueden ocasionar miedo o pánico, pues la persona afectada no sabe qué hacer al sentir una molestia tan aguda en alguna parte de su cuerpo.

Estos espasmos musculares no son exclusivos de la práctica deportiva, aunque pueden ser mucho más comunes en ella. Lo cierto es que los calambres se presentan en cualquier persona, sin distingo de sexo, raza o religión. Los niños y los ancianos también pueden experimentarlos. Los calambres que se presentan en personas de la tercera edad se deben a las alteraciones que su metabolismo sufre de calcio, magnesio y algunas enzimas. También son comunes por las enfermedades neurológicas asociadas con los nervios periféricos y con el consumo de algunos medicamentos.

Pueden ser de muchas clases, índoles y características, desde algunos leves y pasajeros hasta los que afectan fuertemente a la persona, los que son dolorosos y los que, definitivamente, obligan a suspender cualquier actividad que se esté realizando. Las piernas y los brazos suelen ser los sitios más recurrentes. También pueden presentarse en los músculos del estómago.

Causas más comunes

  • Por fatiga muscular durante la práctica deportiva.
  • Por no reemplazar la pérdida de agua, sodio y potasio que sufre el organismo al sudar mientras hace ejercicios.
  • Padecer de gripe o resfriado común.
  • Alteraciones endocrinas.
  • Problemas circulatorios.
  • Trastornos menstruales.
  • Enfermedades renales, neurológicas y trastornos metabólicos.
  • Pérdida de calcio.
  • Consumo de alcohol y cigarrillo.
  • Exceso de grasa y colesterol.

Tratando y evitando los calambres

  • Estire y fortalezca sus músculos antes de hacer cualquier ejercicio. Busque el asesoramiento de un especialista, para realizar las rutinas más adecuadas.
  • Tome suficientes líquidos que contengan electrolitos como el sodio y el potasio. Los cítricos son alimentos ricos en potasio.
  • Lleve una dieta con suficiente consumo de calcio. Los lácteos, pescados, frutas y algunas legumbres son fundamentales.
  • Evite las grasas, no fume y no haga dietas mal balanceadas.
  • Realice ejercicio por lo menos tres veces por semana.
  • Cuide -y mantenga- su peso.
  • No le exija demasiado a sus músculos. No se convierta en deportista de fin de semana.
  • Utilice una bolsa con agua caliente para aumentar la circulación.
  • Acuda al especialista en caso de que los calambres persistan.

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