La medalla más valiosa de las Olimpiadas de Río 2016; es la Cuarta Medalla, y vale más que la de Oro

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Hay una cuarta medalla olímpica que es más difícil de ganar. La mayor parte de los atletas que se presentaron en Río dos mil dieciseis no adiestran 4 años, como se cree, sino más bien una vida; y si bien el oro es el máximo distinción que todos persiguen, hay una cuarta medalla que es más valiosa que el oro, la plata y el bronce.

Esta es la medalla Pierre de Coubertin, que esta vez se entregó a 2 corredoras, una de E.U. y una de N. Zelanda por su espíritu deportivo.

Llamada de este modo en honor al creador de los Olimpiadas modernos, representa los valores del olimpismo.

No en todas y cada una de las ediciones se entrega esta clase de medalla, que no es premio por la habilidad, fuerza o bien velocidad mas que es más valiosa y extraña que una de oro. En toda la historia de los JJOO, solo se han entregado diecisiete de ellas.

En Río se hicieron acreedoras a este premio la corredora de N. Zelanda, Nikki Hamblin y la estadounidense Abbey D’Agostino.

Hay una cuarta medalla olímpica que es más difícil de ganar

Hay una cuarta medalla olímpica que es más difícil de ganar

Las dos estaban compitiendo en la carrera de cinco mil metros planos cuando la neozelandesa tropezó y cayó llevándose a D’Agostino con ella. La estadounidense, lastimada de su pierna volvió a caer cuando procuró proseguir compitiendo. Hamblin entonces decidió correr con su compañera, ayudándola a cruzar la línea de meta y eliminándose para la competencia por las medallas.

Al hacer esto, entró a la competencia por la medalla Pierre de Coubertin.

Hay una cuarta medalla olímpica que es más difícil de ganar

“Ganar esta medalla es un enorme peso. Estoy orgullosa de lo que hicimos y verdaderamente creo que se pueden ser las 2 cosas, contendiente y responsable al mismo tiempo”.

“Todo el planeta viene acá a competir mas hay bastante gente que no lo consigue, y el de qué manera es fundamental asimismo. Fue uno de esos viajes y va a ser uno de los instantes más esenciales de mi vida”.

 

Las historias de quienes han ganado la medalla anteriormente asimismo son inspiradoras.

Vanderlei Cordeiro de la ciudad de Lima, un maratonista brasileiro, ganó la presea en dos mil cuatro en el momento en que un espectador brincó y lo tacleó cuando iba primeramente.

Como resultado, llegó en tercero, mas en vez de encolerizarse y demandar la medalla de oro, dijo: “No puedo admitir la medalla de Emanuel. Estoy contento con la mía. Este es bronce mas significa oro”. Por su contestación, se le dio la medalla.

Hay una cuarta medalla olímpica que es más difícil de ganar

En mil novecientos treinta y seis, inmediatamente antes de la Segunda Guerra Mundial, los juegos en Berlín relucieron con Jesse Owens, el atleta de color que era el Usain Bolt de sus tiempos.

Owen tuvo inconvenientes para hallar la marca donde pisar en las calificaciones del salto de longitud y el corredor alemán Luz Long, quien era su primordial contrincante, le asistió.

Los dos hicieron una poderosa manifestación cuando se abrazaron en frente de Hitler. Prosiguieron siendo amigos y Owen le dedicó palabras de admiración a Long, quien murió en la guerra. La medalla fue entregada póstumamente a Long después de la guerra.

Hay una cuarta medalla olímpica que es más difícil de ganar

Otros contendientes que ganaron la medalla fueron el marino de un velero que para salvar a otros de ahogarse, dejó la competencia; o bien el contendiente de bosbled, Eugenio Monti quien prestó su equipo a quienes se quedarían con el oro.

Hay una cuarta medalla olímpica que es más difícil de ganar

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